jueves, 18 de diciembre de 2008

Lágrimas de mármol

Lagrimas de marmolDe tanto buscar amor, un día voló más alto de lo que podía llegar. Sus alas se hicieron hielo y su ser se entumeció.

De pronto se encontró congelado en medio de nubes negras, donde su cuerpo ya no podía flotar. Sintió el vértigo de la caída como si fuera una roca cayendo pesadamente al mar.

El viento le rozó la cara a toda velocidad y el duro suelo lo recibió con un golpe descomunal.

Cuando se pudo recuperar de aquel tremendo sacudón, apenas podía moverse. Su cuerpo ya no estaba hecho de suspiros. Sentía el dolor y podía ver las marcas que le había dejado esa tremenda caída.

Con el tiempo aprendió a esconder sus alas y a vivir entre los mortales. Comprendió el sentido de la vida y a cada paso buscó el amor. Sin embargo falló en su misión, porque su corazón fue herido una y otra vez con las espinas del adiós.

Fue entonces cuando, derrotado, regresó a aquel lugar donde había caído por primera vez en este mundo.

Sus ojos se llenaron de lágrimas y su piel comenzó a empalidecer. Sus músculos se entumecían, al tiempo que su piel se tornaba tan blanca como el mármol y tan rígida como la piedra. Su ser quedó encapsulado en aquella figura, llena del sabor amargo del amor no encontrado.

Esa triste imagen será la que perdurará por los siglos, con las lágrimas sumergidas en la que alguna vez fue su piel y su alma escondida en el mármol que la contendrá por toda la eternidad.

La imagen que ilustra este texto pertenece a og2t y es compartida bajo licencia Creative Commons.

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