martes, 30 de diciembre de 2008

Siguiendo la luna

La noche siempre será un espacio distinto para los enamorados. Puede ser el momento perfecto para el amor, pero también el instante en que podemos pedir perdón.

Cuando el sol le da paso a la luna surge una sensación de desamparo, y la necesidad de pedir disculpas por todas las cosas equivocadas que dijimos a la persona con la que compartimos nuestro amor.

Es entonces cuando aparecen las promesas de que todo cambiará, las palabras que endulzan los oídos y los ojos se empañana de tanto llorar.

Quizás muchas historias de amor hayan comenzado y terminado siguiendo la luna … y tal vez, en alguna oportunidad, ella nos haya dado otra oportunidad.

Siguiendo la luna no llegaré lejos,
tan lejos como se pueda llegar
las cosas que dije no tienen sentido
no puedo detenerme, ponerme a pensar.

Siguiendo la luna y su vuelta invisible
la noche seguro que me alcanzará
no es que tu mirada me sea imposible
tan solo es la forma como caminás

Vamos mi cariño que todo está bien
esta noche cambiaré, te juro que cambiaré
vamos mi cariño ya no llores más
por vos yo bajaría el sol
o me hundiría en el mar
y esto parece verdad para mí.

Suena como un crimen lo que tú me has hecho
deberías ir a parar a la prisión
suena como un crimen que me hayas mentido
que hayas engañado a este corazón

Siguiendo la luna no llegaré lejos,
tan lejos como se pueda llegar
son casi las cuatro de la madrugada
mi casa brillaba, cruzando ese mar

Vamos mi cariño que todo está bien
esta noche cambiaré, te juro que cambiare
vamos mi cariño ya no llores mas
por vos yo bajaría el sol
o me hundiría en el mar

Esto parece verdad para mí...

(Siguiendo la luna – Los Fabulosos Cadillacs)

La imagen que ilustra este texto pertenece a Kevin y es compartida bajo licencia Creative Commons.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

El Espíritu de la Navidad

No es una época como las demás, ni una estación como el verano que tiene el sol y la playa, el otoño que tiene las hojas que caen, el invierno que tiene el frio recorriendo los árboles pelados o la primavera con su eterno renacer. La Navidad, a pesar de no ser una estación, tiene esa magia distinta de un tiempo lleno de ilusión para quienes se animan a soñar.

Todo lo que la rodea parece estar lleno de alegría, aunque para algunos el recuerdo de los seres queridos que ya no están suele ser un peso difícil de sobrellevar. Sin embargo, el Espíritu de la Navidad logra meterse dentro de todos los que deciden vivir la vida en positivo. Es una sensación que se mezcla junto con las risas y las lágrimas que llegan en esta época del año.

Este espíritu navideño tiene que ver con todas las cosas buenas que llevamos dentro, con las fantasías que no perdimos, con los sueños que no olvidamos y con las ilusiones que mantenemos intactas en el corazón.

Todas esas cosas son la Navidad, y eso va más allá de las creencias, porque Navidad puede ser cualquier día en el que nos animemos a soñar con las cosas más hermosas que nos puedan pasar.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Balada para un loco, quereme así, piantao

Astor PiazollaHubo un tiempo en el que el tango sufrió la llegada de las nuevas olas y solo algunas estrella pudieron soportar ese aluvión, que parecía herir de muerte a la música que hoy sigue siendo símbolo de Buenos Aires.

Moría la década del sesenta, cuando Astor Piazolla, el hombre reinventó el tango, compuso una pieza inolvidable llena de locura y pasión. El tema se llamó Balada para un Loco.

Horacio Ferrer le puso letra, el Polaco Goyeneche le dio la voz masculina más recordada y Amelita Baltar fue la cantante femenina por excelencia de este clásico.

Evidentemente esta canción tiene una estructura muy distinta a la de un tango convencional y en sus comienzos fue resistida por cierto público que no entendió la genialidad de Piazzolla. El tiempo luego le daría la razón a Astor, muchas veces criticado en su tierra y reconocido en el exterior.

Si nos detenemos por un instante en Balada para un Loco, encontraremos mucho más que una gran canción. Es un verdadero canto al amor, a todas las cosas que lo rodean y a la locura que envuelve a ese sentimiento sublime.

La poesía que Horacio Ferrer le imprimió a cada verso debe ser reconocida como una maravilla, llena de romanticismo, metáforas y pasión en su máxima pureza.

Balada para un Loco es uno de esos temas que estremecen a quien lo escucha. Es una canción que cuenta una historia de amor, directamente desde los ojos de los protagonistas y eso la carga de vida y energía. Poco se puede agregar a este tema, simplemente saber que no sólo hay que escucharlo, también hay que sentirlo en cada fibra y en toda la piel.

(Recitado por él)

Las tardecitas de Buenos Aires tienen ese qué sé yo, ¿viste? Salís de tu casa, por Arenales. Lo de siempre: en la calle y en vos. . . Cuando, de repente, de atrás de un árbol, me aparezco yo. Mezcla rara de penúltimo linyera y de primer polizonte en el viaje a Venus: medio melón en la cabeza, las rayas de la camisa pintadas en la piel, dos medias suelas clavadas en los pies, y una banderita de taxi libre levantada en cada mano. ¡Te reís!... Pero sólo vos me ves: porque los maniquíes me guiñan; los semáforos me dan tres luces celestes, y las naranjas del frutero de la esquina me tiran azahares. ¡Vení!, que así, medio bailando y medio volando, me saco el melón para saludarte, te regalo una banderita, y te digo...

(Cantado por él)

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
No ves que va la luna rodando por Callao;
que un corso de astronautas y niños, con un vals,
me baila alrededor... ¡Bailá! ¡Vení! ¡Volá!

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao...
Yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;
y a vos te vi tan triste... ¡Vení! ¡Volá! ¡Sentí!...
el loco berretín que tengo para vos:

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Cuando anochezca en tu porteña soledad,
por la ribera de tu sábana vendré
con un poema y un trombón
a desvelarte el corazón.

¡Loco! ¡Loco! ¡Loco!
Como un acróbata demente saltaré,
sobre el abismo de tu escote hasta sentir
que enloquecí tu corazón de libertad...
¡Ya vas a ver!

(Recitado por él)

Salgamos a volar, querida mía;
subite a mi ilusión super-sport,
y vamos a correr por las cornisas
¡con una golondrina en el motor!

De Vieytes nos aplauden: "¡Viva! ¡Viva!",
los locos que inventaron el Amor;
y un ángel y un soldado y una niña
nos dan un valsecito bailador.

Nos sale a saludar la gente linda...
Y loco, pero tuyo, ¡qué sé yo!:
provoco campanarios con la risa,
y al fin, te miro, y canto a media voz:

(Cantado por él)

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Trepate a esta ternura de locos que hay en mí,
ponete esta peluca de alondras, ¡y volá!
¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!

Quereme así, piantao, piantao, piantao...
Abrite los amores que vamos a intentar
la mágica locura total de revivir...
¡Vení, volá, vení! ¡Trai-lai-la-larará!

(Gritado por él)

¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!
Loca ella y loco yo...
¡Locos! ¡Locos! ¡Locos!
¡Loca ella y loco yo

Balada para un loco (Música: Astor Piazzolla / Letra: Horacio Ferrer)

jueves, 18 de diciembre de 2008

Lágrimas de mármol

Lagrimas de marmolDe tanto buscar amor, un día voló más alto de lo que podía llegar. Sus alas se hicieron hielo y su ser se entumeció.

De pronto se encontró congelado en medio de nubes negras, donde su cuerpo ya no podía flotar. Sintió el vértigo de la caída como si fuera una roca cayendo pesadamente al mar.

El viento le rozó la cara a toda velocidad y el duro suelo lo recibió con un golpe descomunal.

Cuando se pudo recuperar de aquel tremendo sacudón, apenas podía moverse. Su cuerpo ya no estaba hecho de suspiros. Sentía el dolor y podía ver las marcas que le había dejado esa tremenda caída.

Con el tiempo aprendió a esconder sus alas y a vivir entre los mortales. Comprendió el sentido de la vida y a cada paso buscó el amor. Sin embargo falló en su misión, porque su corazón fue herido una y otra vez con las espinas del adiós.

Fue entonces cuando, derrotado, regresó a aquel lugar donde había caído por primera vez en este mundo.

Sus ojos se llenaron de lágrimas y su piel comenzó a empalidecer. Sus músculos se entumecían, al tiempo que su piel se tornaba tan blanca como el mármol y tan rígida como la piedra. Su ser quedó encapsulado en aquella figura, llena del sabor amargo del amor no encontrado.

Esa triste imagen será la que perdurará por los siglos, con las lágrimas sumergidas en la que alguna vez fue su piel y su alma escondida en el mármol que la contendrá por toda la eternidad.

La imagen que ilustra este texto pertenece a og2t y es compartida bajo licencia Creative Commons.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Piel sobre metal, el teorema de un amor imposible

¿Alguna vez el amor podrá superar la barrera de la piel y ser libre en el infinito mundo de las sensaciones?

¿En algún lugar del universo los seres de diferentes planetas hacen el amor en lugar de la guerra?

¿Podrá algún día el ser humano enamorarse de una máquina y sentir calor al apoyar la piel sobre el metal?

Parece difícil o imposible aventurar que nos deparará el futuro, sin embargo el amor ha sabido adaptarse a cada época y hacerse fuerte en cada nueva realidad.

Quizás algún día exista el amor entre robots y humanos, como nos ha mostrado el cine y la televisión. O tal vez solamente sea fruto de la imaginación esta posible unión.

Puede ser que la evolución de las máquinas nos sorprenda y un día demuestren más sensibilidad que muchos de los humanos que transitan la faz de la tierra. Habrá que esperar muchos años, para saber si un corazón en cortocircuito sufre más que uno quebrado.

Sólo el futuro sabrá si la piel y el metal pueden encajar tan maravillosamente, como dos personas que se aman de verdad.

La imagen que ilustra este texto pertecence a la película El Hombre Bicentenario (Bicentennial Man), filme basado en una obra de Isaac Asimov.

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