jueves, 29 de enero de 2009

Como dos extraños

Como dos extrañosEn ocasiones los recuerdos nos conducen a rememorar el pasado e imaginarlo como un tiempo mejor. Esa mirada hacia atrás, a veces nos lleva a recordar relaciones que se terminaron y que, en nuestra mente, aún pueden volver a ser lo que fueron.

Puede ser la soledad una de las razones que nos lleve a esa situación o un momento de debilidad, que nos haga revolver el pasado y sentir la necesidad de revivirlo.

Pero el reencuentro, muchas veces, puede no ser como lo esperábamos. Y quizás las mieles del pasado hayan perdido su dulzor y no haya forma de volver a recuperarlo.

Los años ayudan a ahogar viejas penas, pero también producen cambios que no se pueden detener. Entonces el contraste puede ser tan fuerte que nos derrumba el corazón y los fantasmas del recuerdo vuelven para decirnos, una vez más, que todo terminó.

Me acobardó la soledad
y el miedo enorme de morir lejos de ti...
¡Qué ganas tuve de llorar
sintiendo junto a mí
la burla de la realidad!
Y el corazón me suplicó
que te buscara y que le diera tu querer...
Me lo pedía el corazón
y entonces te busqué
creyéndote mi salvación...

Y ahora que estoy frente a ti
parecemos, ya ves, dos extraños...
Lección que por fin aprendí:
¡cómo cambian las cosas los años!
Angustia de saber muertas ya
la ilusión y la fe...
Perdón si me ves lagrimear...
¡Los recuerdos me han hecho mal!

Palideció la luz del sol
al escucharte fríamente conversar...
Fue tan distinto nuestro amor
y duele comprobar
que todo, todo terminó.
¡Qué gran error volverte a ver
para llevarme destrozado el corazón!
Son mil fantasmas, al volver
burlándose de mí,
las horas de ese muerto ayer...

(Como dos extraños – Letra: José María Contursi)

La fotografía que se incluye junto al texto de esta entrada pertenece a mrhayata la galería de y es compartida bajo licencia Creative Commons.

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