miércoles, 7 de enero de 2009

En mis ojos no ha parado de llover

Llover¿Cuántas veces habremos llorado un río? ¿Cuántas lágrimas de amor se derraman a lo largo de una vida?

Llorar puede ser un bálsamo que ayude a descomprimir el dolor. Quizás no sea el modo de resolver las cosas, pero es una formar de dejar que el dolor fluya y comience a salir afuera, cuando el cuerpo no puede seguir soportando tanta pena.

El quiebre de una relación puede ser un momento muy doloroso y las lágrimas suelen ser las compañeras de ese momento.

También es el tiempo en el cual se plantean todas las cosas que han salido mal, porque todo lo bueno que vivió la pareja se rompió en mil pedazos y las risas le dieron paso a las lágrimas. Y es en ese instante en el que el dolor de la pérdida comienza a tallar en los más profundo del corazón ...


Desde que te perdí
La luz se ha puesto muy mojada,
Mirada triste está nublada
Y en mis ojos no ha parado de llover

Solo y ya sin ti
Me tienes como un perro herido
Me tienes como un ave sin su nido
Estoy solo como arena sin su mar

Quién detendrá la lluvia en mí
Oh no, no
Se me ha inundado el corazón
Quién detendrá la lluvia en mi, oh mi amor
Solo tú puedes pararla

Sigue lloviendo, le sigue lloviendo al corazón
Dime qué diablos voy a hacer
Sigue lloviendo, le sigue lloviendo al corazón
Y en mis ojos no ha parado de llover

No te comprendo, no entiendo que paso
Si te di todo, quizás te di de más
Dime que faltó, dime que sobró, dime que pasó
Pero dime algo, que me estoy muriendo.

(No ha parado de llover – Maná – Escrita por Fher Olvera y Alex González – Lanzada en el disco Cuando los Ángeles Lloran)

La fotografía que se incluye junto al texto de esta entrada pertenece a Carlos Aguilera
y es compartida bajo licencia Creative Commons.

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