viernes, 24 de julio de 2009

Pedacito de Cielo

Pedacito de CieloLos años pueden ser dulces y amables para algunos, pero también pueden resultar crueles y malvados para otros.

Los recuerdos de la niñez son los que nos marcan para toda la vida, las imágenes, los olores y las sensaciones de esos años nos siguen, o nos persiguen, durante todo el viaje que emprendemos al vivir.

Hay paisajes que llevamos tatuados en la memoria. No es necesario que sean montañas imponentes o playas soleadas. Las imágenes sencillas son, muchas veces, las que atesoramos en un lugar especial del corazón.

El banco de una plaza, una esquina llena de ilusiones, un árbol donde nos sentimos felices, una flor que nos emocionó, un pedacito de cielo que nos deslumbró o una reja, junto a la cual alguna vez juramos versos de amor …


La casa tenía una reja
pintada con quejas
y cantos de amor.
La noche llenaba de ojeras
la reja, la hiedra
y el viejo balcón...
Recuerdo que entonces reías
si yo te leía
mi verso mejor
y ahora, capricho del tiempo,
leyendo esos versos
¡lloramos los dos!

Los años de la infancia
pasaron, pasaron...
La reja está dormida de tanto silencio
y en aquel pedacito de cielo
se quedó tu alegría y mi amor.
Los años han pasado
terribles, malvados,
dejando esa esperanza que no ha de llegar
y recuerdo tu gesto travieso
después de aquel beso
robado al azar...

Tal vez se enfrió con la brisa
tu cálida risa,
tu límpida voz...
Tal vez escapó a tus ojeras
la reja, la hiedra
y el viejo balcón...
Tus ojos de azúcar quemada
tenían distancias
doradas al sol...
¡Y hoy quieres hallar como entonces
la reja de bronce
temblando de amor!...

(Letra: Homero Expósito / Música: Enrique Francini / Héctor Stamponi)

La fotografía que se incluye junto al texto de esta entrada pertenece a la galería de KennoJC y es compartida bajo licencia Creative Commons.

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