sábado, 19 de septiembre de 2009

The Beatles: cuando el sueño terminó

The BeatlesQuizás si observamos la separación de uno de los grupos más emblemáticos de la historia de la música de todos los tiempos, es posible comprender lo que puede ocurrir en una pareja. Claro que en este caso, el compromiso que los unía era musical y en lugar de ser dos eran cuatro, pero el final de los Beatles puede compararse con el fin de una pareja.

Todo comenzó con una hermosa unión de afinidad, que llevó a estos cuatro grandes de la música a armar una de las bandas que marcaría de manera definitiva el curso de la década del sesenta. Y en este caso, se puede afirmar que la influencia Beatle superó lo musical, llegando a ser un verdadero fenómeno cultural. Quizás esto excede este análisis, sin embargo esto tuvo una influencia tremenda en cada uno de los miembros, que de ser unos simples adolescentes talentosos, pasaron a ser más famosos que Jesucristo, según las resonantes palabras del propio Lennon.

Esa presión de popularidad fue parte de lo que le tocó vivir a este grupo de personas que en aquel momento, se convirtieron en el centro musical del universo .

El desgaste natural que produce el éxito, las giras, el tiempo vivido con tanta intensidad y algunos otros factores externos contribuyeron a la separación. Porque más allá que muchos señalan a Yoko Ono como factor desencadenante de la ruptura, en realidad el hecho se da por una sumatoria de cosas que lleva a tomar esta decisión. Es decir, pensar sólo en un tercero en discordia, como se suele decir en una pareja, es simplificar una situación en la cual el grupo ya no funcionaba como tal (y esto puede llevarse al plano de una pareja).

Claro, que a diferencia de lo que podía pasarle a otros conjuntos, el fenomenal momento artístico de los cuatro integrantes hizo que los discos que salieran en ese lapso final conservaran la calidad intacta, e incluso arrojaron varios de los éxitos que aún hoy, 40 años después, se mantienen como clásicos inmaculados de los Beatles y de la música universal.

Fue así como en realidad Abbey Road terminó siendo el último álbum grabado en estudio por los cuatro músicos, ya que aunque cronológicamente Let it Be salió después, ese material ya había sido grabado con anterioridad.

La leyenda cuenta que la última canción grabada juntos fue I Want You (She's So Heavy) y que días después, el 20 de Septiembre de 1969 (hace 40 años) Lennon les dijo a los otros miembros que dejaba el grupo. Claro que no fue la decisión de un día de locura, todo lo contrario, tenía que ver con un tiempo de erosión interna como grupo que ya no permitía continuar con el sueño que habían creado junto y del cual se habían enamorado millones de fans en todo el mundo.

The Beatles es uno de los grupos que logra la combinación de dos cosas muy difíciles de conseguir. Por un lado la admiración prácticamente unánime de la crítica y del público y por el otro, un lazo afectivo muy fuerte por parte de los fans. Esto último, tan complejo de lograr, tiene que ver con la identificación y el sentimiento que despierta la música Beatle en sus admiradores.

Quizá sea una de las últimas frases que dejaron como grupo en un disco la que nos entrega parte de esta esencia. Curiosamente es el tema titualdo The End (El Final), en el cual aparece la frase "And in the end, the love you take is equal to the love you make", algo así como "En el final, el amor que recibes es igual al amor que das".

Todo un mensaje para las parejas en las que cada uno está más pendiente por lo que entrega el otro, en lugar de pensar que el amor parte primero desde uno mismo.

martes, 8 de septiembre de 2009

Mentalidad positiva

En positivoVivir la vida es una cuestión de actitud. Y eso depende principalmente de nosotros mismos.

Podemos enfrentar nuestro “día a día” con nuestra peor cara de aburrimiento, o hacer que cada despertar tenga algo distinto que nos haga sentir que estamos vivos.

Es una cuestión de actitud elegir sonreír o permanecer serios ante todo lo que pasa alrededor. Y esto no se trata de vivir de manera “liviana” o reírse de cualquier cosa, por el contrario esto se trata de valorar las pequeñas señales maravillosas que nos rodean a cada instante y que la mayoría de las veces no vemos.

Es una cuestión de actitud seguir el camino perpetuo de las lágrimas o pintar una sonrisa en nuestra cara, al menos de vez en cuando, para acordarnos de cómo era ser feliz. No es pecado reírse y disfrutar, aunque probablemente no hagamos ese ejercicio tan seguido como nuestro cuerpo lo necesita.

Es una cuestión de actitud mirar el futuro de frente sin dejar que se nos escapen los sueños, aunque estén vapuleados y casi quebrados. Soñar con los ojos bien abiertos no es infantil, es una de las cosas que alimenta nuestra fuerza interior y nos permite seguir creyendo en que mañana será un mejor día.

Es una cuestión de actitud, creer en nosotros, en nuestros defectos y virtudes, en todo ese combo que llevamos dentro y nos hace ser quienes somos. La capacidad de confiar en nosotros mismos es la piedra fundamental que nos permite mirar el mundo de manera positiva, ya que sin esa fortaleza es difícil transmitir hacia fuera ese brillo que llevamos dentro.

La fotografía que se incluye junto al texto de esta entrada pertenece a la galería de marfis75 y es compartida bajo licencia Creative Commons.

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