viernes, 16 de julio de 2010

30 Microcuentos

Un grano de arena durmiendo en el mar. Una estrella soñando en el infinito. Un alma despertándose en la eternidad.

Ella tenía los ojos de cielo, la mirada más hermosa que recuerde. Ella era perfecta para mí. Pero sólo existía en mi imaginación.

Dos miradas que no se cruzan. Un par de labios que no se rozan. Las caricias que no llegan. Otra noche de lágrimas sin testigos.

La noche susurra las palabras mudas del adiós, a un oído sordo que no quiere escuchar el final de nuestra historia de amor.

La luna espía por la ventana, el mágico brillo de una noche de sábanas arrugadas, que envuelvan la pasión en su interior.

Pasaron diez días y cien noches en vela hasta que comprendí que no podía vivir sin ella. Pero ya no estaba aquí para contárselo.

Lágrimas por besos. Soledad por compañía. Heridas por caricias. Otoños por primaveras. Cambios que nos cambian por dentro.

Las grises nubes del invierno le borraron del rostro la sonrisa a aquél que no había aprendido la lección.

Suspiros. Atardecer. Nieve. Cabaña. Leña. Fuego. Calor. Amantes. Risas. Juegos. Seducción. Pasión. Anochecer . Gemidos.

Noche de angustia fría, de cuarto menguante, de estrellas que no brillan, de vidas perdidas sin historias de amor.

Vestigios de sueños en la almohada, ilusiones perdidas en noches de lágrimas frías y la fe desteñida en la mesita de luz.

Las pasiones que acarician amores, le piden permiso a los sentidos para el ritual de los cuerpos encendidos.

El frío era su único compañero y la luna anunciaba otra noche sin lujos en un hotel de un millón de estrellas.

Recuerdos borrosos de un futuro que añora el pasado, flotan en el minuto eterno en el que te perdí para siempre.

Una guitarra huérfana de notas, un poster que dejó su color en una pared y los sueños adolescentes que ya no vuelven.

El sol se esconde detrás del humo. Siete mares helados. Playas nevadas. Desiertos congelados. Días sin luz. Cuerpos sin alma.

Gusto a hiel en la lengua. El beso de un adiós con sabor a vinagre, que le dejó sal en las heridas y el alma partida.

Quería escribir la canción más bonita del mundo, pero sólo le salían los versos más tristes de esta tierra.

Un día la madre angustiada lloró y tembló. Ecología=Tomemos conciencia. El futuro es el lugar donde pasaremos el resto de nuestras vidas.

Noches de besos fríos y caricias deshilachadas. Madrugadas de sensaciones ocres, amores de ocasión y corazones vacíos.

Sábanas frías que guardan recuerdos y lloran cada noche los retazos de un amor que se transformó en lágrimas.

La pasión le hace el amor a la imaginación, mientras el pincel juega con el lienzo y se enamora del color. #microcuentos
Un impetuoso gemido, confidente de un eléctrico ardor, atravesó la noche como una fecha, mezcla de fuego y pasión.

Príncipes azules de cuentos de hadas, sumergidos en la rutina de la realidad, resultan iguales a todos los demás.

La mirada fija en el suelo, buscando consuelo por un amor que se terminó y sólo le dejó una pena enorme en el corazón.

Vuelvo con el alma cansada a la ciudad gris, de la que partí hace tiempo, pero de la que nunca me fui.

Me pregunto si en el universo infinito puede existir un eclipse más triste y sombrío que el de un corazón que perdió un amor.

¿Podrá existir un amor tan infinito como el universo en toda su inmensidad? ¿Podrá caber en un solo corazón tanta pasión?

A millones de años luz de casa puedo sentir todo el universo a mí alrededor, pero también un vacío inmenso en mi interior.

Aullidos en la soledad de una fría noche de luna llena, recuerdan viejas leyendas de historia que no dejan dormir.

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