
Fueron pareja en los setenta, hasta que Freddie le confesó su atracción por los hombres. Ella nunca dejó de estar a su lado, aunque rehiciera su vida y tuviera hijos, siempre estuvo junto a Freddie, hasta sus últimas horas. Ella fue su confidente, ella fue su apoyo. La mujer que Freddie amó, con ese amor puro y bello, que ni el tiempo puede marchitar.
A ella le compuso nada más y nada menos que Amor de mi vida. Estamos hablando, claro, de Mary Austin, la persona que Freddie eligió para que administre sus fortuna y siga adelante con "The Mercury Phoenix Trust", la Fundación de Freddie Mercury, para la lucha contra el SIDA.
Para tratar de explicar lo que representó aquella relación, alguna vez dijo Mary, refiriéndose al dolor de haber perdido a Freddie: "Perdí a alguien a quien creía mi amor eterno. Cuando murió sentí que habíamos tenido un matrimonio. Habíamos vivido nuestros votos. Habíamos permanecido juntos en los buenos tiempos y en los malos, en la riqueza y en la pobreza. En la salud y en enfermedad."
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